¿Sabes lo que pasa?
Durante muchos años pensé que mejorar era correr más.
Más kilómetros.
Más desnivel.
Más sufrimiento.
Más épica para luego contarlo.
Pero cada vez tengo más claro que la fuerza es una de las mejores inversiones que puede hacer un corredor.
No para ganar una carrera.
Para seguir corriendo dentro de diez años.
Porque los gemelos se cansan.
La espalda protesta.
Las rodillas hablan.
Y la edad, aunque intentemos engañarla, siempre lleva la cuenta.
Dos sesiones de fuerza a la semana pueden hacer más por tu trailrunning de lo que imaginas.
Y eso no tiene nada de espectacular.
Pero funciona.